EDITORIAL
El fin que justifica esta página es principalmente la diversión de su autor. Inmediatamente después el deseo de colaborar en la medida de mis posibilidades a la justicia universal. Suena bien, pero intolerantemente pretencioso ¿a que sí? Pero realmente es esa la función que quiero darle a la misma. Las dinosaurios de la ultraderecha columnista que escriben en los grandes medios suelen tener cumplida contestación en la prensa enemiga porque existen competencias temáticas irreductibles entre ellas. En Público sobre todo Javier Vizcaíno nos deleita cada día con su columna LA TRAMA MEDIÁTICA, donde analiza ácidamente las pomporrutas imperiales, cristofascistadas y recetarios ultraliberales que forman, por increíble que parezca en la segunda década del siglo XXI, el corpus opinativo básico del columnismo situado a la derecha de El País. De El País hacia la izquierda todo ocurre con un aire más civilizado pero por ello más engañoso, persiguiendo en el fondo los mismos fines de ocultación que la prensa cavernícola, siendo como son empresarialmente parte del engranaje de la máquina de desinformación general de la ciudadanía y de creación de un mundo alternativo, virtual, perfectamente adaptado a la consecución de los fines que persiguen los grandes lobbys que mantienen esa dictadura mediática. Pascual Serrano lo explicó mu clarito en su libro Desinformación y más resumidamente en su página. Recientemente he descubierto un blog de un cordobés, César Pérez Navarro, titulado sintomáticamente DISECCIONANDO A EL PAIS que sigue la senda trazada por aquél en el camino del necesario estudio de la selección de la información proporcionada por los medios tanto como del destripamiento de los propios contenidos. Él mismo me avisa de que desde el propio El País hará la competencia a Vizcaíno el paisista José María Izquierdo que estrena blog, EL OJO IZQUIERDO, el mismo día que yo y sobre el mismo tema. La presentación que él mismo hace puede servirme a mí mismo para definir la materia de mi delirio. Sin desperdicio
Pero esos parciales desvelamientos ocurren sólo en la gran prensa nacional. La prensa local se suele mantener a salvo de críticas. Así en una ciudad como Córdoba de 350.000 habitantes contamos con un elenco de opinadores mediáticos amarrados a su columna que parecen salidos directamente de los años 50, cuando la obligación de jurar los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional no daba otra alternativa que opinar así. ABC Córdoba , Diario Córdoba y, en menor medida, El Día de Córdoba. Del acorazado ABC nada que decir, cumple con su obligación de ser lo que siempre fue el diario español más facha desde que cerraron El Alcázar y hasta que le salió por la diestra un terrible competidor fascista sin ambages, La Razón. El Día, lo que usted mande don Manuel, ahora don José Antonio, y siempre don Gaspar. Y el caso más inquietante es el de el Diario Córdoba, conocido como la Hojilla Parroquial porque a pesar de pertenecer al Grupo Z (el mismo, por ejemplo que Interviú) es el diario en el que escriben más curas, profesionales y aficionados, del Hemisterio Norte, después del Osservatore Romano.
Desmenuzar su pensamiento en forma de repaso semanal es lo que pretendo en esta página. Como dije antes, por diversión, pero también con el justiciero fin de que sus frikadas folklofachas, sus cristazos a la razón ilustrada y su prepotencia caspocofrade no queden absolutamente impunes. Alguna vez se encontrarán cuando se busquen, los muy vanidosos, en San Google.
No quiero dejar pasar la ocasión de salvar a algunos de ellos. Sorprendentemente en ABC encontramos una de las plumas más ácidas y lúcidas de toda la prensa local: Aristóteles Moreno, cuya gracia e ironía hacen las veces de cortina de humo que difumina el rostro acético de sus colegas. En el Día, Elena Medel a veces da puntaditas certeras y sobre todo el inmenso Antonio Manuel, cuyas ráfagas de lucidez hacen daño siempre por su puntería. Incluso en el Diario Córdoba asoman a veces ilustrados: el profesor Casas y el poeta Rivera. De vez en cuando, sólo de vez en cuando. Al resto ya lo iréis conociendo si tenéis la amabilidad y la paciencia de venir de vez en cuando a tomaros una copa en esta vuestra casa.

